Un lenguaje común para tu mundo
Define unas pocas reglas que conecten lugares, personajes y objetos sin hacer que todo suene igual.
Empieza por una región
Anota qué sostiene a sus habitantes, quién pone los nombres y qué pasado sigue visible. En una región fluvial pueden destacar el comercio, los barqueros y los antiguos pasos. Estas respuestas dan una función a tu vocabulario.
Distingue las funciones
Una ciudad puede llamarse Vado del Tilo, una taberna La Jarra de Cobre y una guardiana Enna del Puente. Comparten un entorno sin repetir la misma palabra. Conserva una regla distinta para cada clase de nombre.
Deja espacio para excepciones
Un edificio llamado Ancla de Neón puede señalar una tecnología llegada de fuera. La excepción funciona si el juego permite comprender su causa. Evita introducir diferencias que el propio mundo nunca reconoce.
Mantén una ficha de decisiones
Registra forma larga, forma breve, pronunciación y motivo de cada elección. Incluye también las alternativas descartadas y la razón. Así podrás incorporar un lugar nuevo sin reconstruir todo el sistema.
Prueba el conjunto
Pon diez nombres en una página y señala comienzos o terminaciones parecidos. Úsalos en un diálogo, una misión y una leyenda del mapa. Revisa las reglas que dificulten cualquiera de esas situaciones.
Herramientas relacionadas
Para sugerencias y correcciones, visita contacto.