Localizar nombres sin perder su intención
Conserva la función narrativa y adapta ritmo, referencias y formas de trato.
Identifica qué debe sobrevivir
Anota si el nombre transmite oficio, humor, paisaje o parentesco. Una traducción literal puede conservar las palabras y perder el efecto que necesitan el diálogo o el mapa.
Clasifica los nombres
Los nombres propios inventados pueden mantenerse si son legibles. Los descriptivos suelen admitir adaptación. Define el criterio antes de trabajar para evitar que una misma familia reciba tratamientos incompatibles.
Cuida los artículos
Comprueba expresiones completas como «viajar al Refugio del Alba» o «entrar en La Jarra de Cobre». Guarda notas sobre artículos y preposiciones para que las frases generadas no se vuelvan torpes.
Revisa connotaciones
Una sílaba inocente en un idioma puede sugerir otra cosa en otro. Revisa los mercados a los que se dirige el proyecto y solicita una evaluación lingüística cuando las referencias sean importantes.
Mantén un glosario
Registra la forma original, la adaptación, el contexto y las decisiones. Si cambia el nombre de una ciudad, revisa misiones, mapas, subtítulos y archivos que lo mencionen.
Herramientas relacionadas
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